Antes de que existiera Viña Améstica, hubo tiempo. Tiempo de observar el territorio, de convivir con la tierra, el agua, el clima y los ritmos naturales de María Pinto. La cercanía con la Cordillera de la Costa, la influencia del océano y la particular condición de los suelos fueron revelando, poco a poco, un equilibrio silencioso que solo se percibe cuando se vive el lugar.
A partir de esa experiencia directa —más que desde una tradición heredada— nació la convicción de que el terreno reunía condiciones excepcionales para el cultivo de la vid. Esta intuición dio paso a estudios de suelo y asesorías técnicas que confirmaron lo que el paisaje ya insinuaba: material granítico bien drenado, baja fertilidad natural y un clima templado con estación seca, ideales para una viticultura consciente y de baja intervención.



Con esa certeza comenzó el diseño de la viña: la planificación del tranque recolector de agua, la implementación de un sistema de riego tecnificado y la selección cuidadosa de las cepas, todas elegidas por afinidad personal y carácter. Entre ellas, el Vermentino ocupa un lugar especial, inspirado en la experiencia del padre en Cerdeña.
Así, Viña Améstica se fue construyendo paso a paso, desde la observación y el respeto por el entorno, hasta convertirse en un proyecto familiar donde cada decisión responde al lugar que lo sostiene.
Viña Améstica es una pequeña viña familiar con cinco años de desarrollo, ubicada en la comuna de María Pinto, en la Región Metropolitana, dentro de la denominación de origen Valle del Maipo. Su ubicación, en la parte baja de la cuenca del río Maipo y en cercanía a la Cordillera de la Costa, le otorga características únicas tanto en suelo como en clima.
Los suelos se componen principalmente de material granítico estratificado, con texturas franco arenosas a arenosas, buena permeabilidad y fertilidad natural baja a moderada. Estas condiciones, sumadas a una histórica escasez hídrica, han impulsado una viticultura precisa, consciente y respetuosa del entorno.



El proyecto se desarrolla bajo un enfoque de agricultura regenerativa y sustentabilidad, incorporando prácticas como riego mediante energía solar, establecimiento de corredores biológicos, regeneración del suelo y manejo de animales en pastoreo rotativo para el control de malezas.
La cosecha y gran parte de los procesos se realizan de forma manual, privilegiando la baja intervención y el cuidado del viñedo. En este entorno se cultivan las cepas Cabernet Sauvignon, Syrah, Vermentino y Chardonnay, buscando siempre expresar con fidelidad el carácter del lugar y las condiciones naturales que lo definen.
Viña Améstica es, ante todo, un proyecto familiar. Nace del trabajo conjunto, de decisiones compartidas y de una relación directa con la tierra, donde cada etapa del proceso es asumida con responsabilidad y compromiso.
Sin una formación inicial en agronomía ni enología, la familia optó por aprender desde la experiencia, complementando la intuición con asesoría técnica especializada y un profundo respeto por el conocimiento del territorio. Esta combinación ha permitido desarrollar un proyecto honesto, coherente y en constante aprendizaje.



El vínculo familiar se refleja en la forma de trabajar: procesos manuales, atención al detalle y una escala que permite involucrarse directamente en cada decisión, desde el viñedo hasta el embotellado. Más que producir grandes volúmenes, el foco está puesto en la calidad, la identidad y la conexión con el entorno. Viña Améstica representa así una manera de entender el vino como expresión de un lugar, una familia y una forma consciente de habitar el paisaje.